La XXII Copa del Rey Repsol de Barcos de Época volvió a postularse como una de las regatas más importantes del Mediterráneo de Vela Clásica, y sin duda la más bonita y espectacular por su entorno y gentes.
La cita menorquina reunió a 41 barcos de 12 países en una semana marcada por los cambios de viento, bellos recorridos costeros con llegadas en el puerto de Mahón, frente a la sede del club organizador, y la belleza de poder realizar alguna salida desde ese mismo punto. Cuatro días de competición y un programa social completo pese a una meteorología que obligó a las tripulaciones y comité a adaptarse a cambios continuos.
Empieza la acción!!
Menorca es conocida popularmente como la isla de la calma... y lo es hasta que comienzan las maniobras de largar amarras de los barcos más bonitos del Mediterráneo. Las tripulaciones se afanan en montar la maniobra, izar velas y trimarlas para las condiciones siempre cambiantes del viento... Salidas de 10 minutos separadas para cada clase, y en esta ocasión, dos días se pudieron realizar desde el interior del puerto mahonés, uno de los mayores puertos naturales del Mediterráneo.
Cuatro intensos días de regatas
El primer día fue sin duda el más complicado. El viento de componente este, muy variable tanto de dirección, de entre el 070 y 140, como de intensidad, entre 8 y 22 nudos, y con la amenaza real de un frente con rachas superiores a los 30 nudos. Por ello, el comité que dirigía Ariane Mainemare, retrasó la salida de la flota hasta que las condiciones de viento se mostrasen más navegables. Finalmente pudieron realizar un recorrido costero de 8,5 millas para Época, Clásicos y Espíritu de Tradición, mientras los Big Boats navegaban 14,5 millas con llegada de todos en el interior del puerto de Mahón
El segundo día amaneció con calor, humedad y cielo cubierto. En tierra parecía que iba a faltar viento. Pero en el agua ocurrió lo contrario. La salida, dentro del puerto, volvió a ser uno de los momentos del día. Los barcos fueron buscando la mejor opción táctica entre los acantilados, islas y calas de la rada mientras el viento empezaba a llenar las velas. Al salir a mar abierto, el sudeste se estableció con intensidad suficiente para mantener la flota en movimiento. La mar, sin embargo, estaba cruzada, los barcos cabeceaban y las tripulaciones trabajaban continuamente sobre las velas. El recorrido fue de unas 14 millas que incluyó la siempre esperada vuelta a la Isla del Aire un punto icónico de Menorca y de esta regata.
El tercer día volvió a repetirse la escena de la salida desde Mahón. La flota abandonó el canal por grupos y puso rumbo hacia mar abierto con un viento de componente norte, esta vez moderado. El recorrido volvió a tener 14 millas. Primero hacia el exterior y después de regreso hacia Mahón.
La cuarta jornada —la última de competición— Mahón apareció diferente. Después de tres días de nubes, por fin el cielo estaba despejado. El agua reflejaba una luz distinta y la flota volvió a prepararse para salir. Fueron 13 millas de recorrido por la costa norte, la última oportunidad para alterar las clasificaciones. Muchas viradas, cruces, ajustes de velas y largas bordadas frente a Menorca. La última parte de la regata volvió a llevarlos hacia el centro de Mahón. La entrada en la rada puso punto final a cuatro días en los que el viento nunca permitió navegar con el mismo escenario dos veces.
Big Boats
El 15 Metros de William Fife III domina una semana marcada por el viento cambiante y revalida en Mahón el título de 2024
En esas condiciones, The Lady Anne (1912) pronto encontró su sitio. El 15 Metros diseñado por William Fife III y armado por Gonzalo Botín comenzó a separarse de sus rivales desde los primeros metros. Navegando con viento libre, The Lady Anne mostró una de sus principales virtudes: velocidad. El barco se deslizaba con un ritmo sostenido mientras su tripulación mantenía el control de las maniobras y aprovechaba cada racha.
El Viveka (1929), la goleta de Frank Paine, armada y gobernada por Keith Mills, fue la principal alternativa al barco de Botín, consiguiendo imponerse a The Lady Anne en la tercera jornada, logrando su única victoria parcial de la semana.
Por atrás, el Altair (1931) y Cariad (1896), la goleta de George Ruiz, con sus casi 40 metros de eslora, y el queche de 36 metros navegaban en una lucha muy diferente, condicionada además por sus respectivas configuraciones. Desde el agua, ambos barcos resultaban difíciles de pasar por alto. Sus grandes aparejos trapezoidales dominaban el horizonte y sus cascos avanzaban con esa mezcla de potencia y elegancia que convierte a los barcos de época en algo más que simples competidores.
Durante la segunda jornada, el Cariad tuvo que retirarse después de sufrir la rotura del mastelero del palo mayor, un incidente que dejó fuera de competición a uno de los grandes protagonistas de la flota.
La última regata sin suspense, The Lady Anne había construido suficiente ventaja en las jornadas anteriores, solo le bastaba con terminar la última prueba, incluso en tercera posición, para repetir el título de 2024, pero le bastó con hacer lo que había hecho durante toda la semana: navegar rápido, mantener la regularidad y evitar errores, y así también ganó la última prueba. Viveka terminó segundo y Altair completó el podio.
El F15 de William Fife III vuelve así a dejar su nombre en la Copa del Rey Repsol. Tres victorias en cuatro regatas y un nuevo título para The Lady Anne, que sigue siendo uno de los grandes protagonistas del campo de regatas.
Época Cangreja
El Chinook gana a sus "hermanos" NY40
El Viveka (1929), la goleta de Frank Paine, armada y gobernada por Keith Mills, fue la principal alternativa al barco de Botín, consiguiendo imponerse a The Lady Anne en la tercera jornada, logrando su única victoria parcial de la semana.
Por atrás, el Altair (1931) y Cariad (1896), la goleta de George Ruiz, con sus casi 40 metros de eslora, y el queche de 36 metros navegaban en una lucha muy diferente, condicionada además por sus respectivas configuraciones. Desde el agua, ambos barcos resultaban difíciles de pasar por alto. Sus grandes aparejos trapezoidales dominaban el horizonte y sus cascos avanzaban con esa mezcla de potencia y elegancia que convierte a los barcos de época en algo más que simples competidores.
Durante la segunda jornada, el Cariad tuvo que retirarse después de sufrir la rotura del mastelero del palo mayor, un incidente que dejó fuera de competición a uno de los grandes protagonistas de la flota.
La última regata sin suspense, The Lady Anne había construido suficiente ventaja en las jornadas anteriores, solo le bastaba con terminar la última prueba, incluso en tercera posición, para repetir el título de 2024, pero le bastó con hacer lo que había hecho durante toda la semana: navegar rápido, mantener la regularidad y evitar errores, y así también ganó la última prueba. Viveka terminó segundo y Altair completó el podio.
El F15 de William Fife III vuelve así a dejar su nombre en la Copa del Rey Repsol. Tres victorias en cuatro regatas y un nuevo título para The Lady Anne, que sigue siendo uno de los grandes protagonistas del campo de regatas.
Época Cangreja
El Chinook gana a sus "hermanos" NY40
Tres NY40 fueron los grandes protagonistas de la clase Época Cangreja, Rowdy, Chinook y Marilee, tres diseños prácticamente gemelos encargados por miembros del NYYC en el otoño de 1915, construidos por Herreshoff Manufacturing Company diseñados por el mago Nathanael Herreshoff, se encontraban por primera vez.
El primer golpe lo dio el Rowdy (1916). El barco de Donna Dyer, tras una buena salida, se mostró especialmente rápido y terminó la jornada con más de cinco minutos de ventaja en tiempo compensado sobre el Chinook. Poco le duró la alegría, ya que tras una larga audiencia que incluso se alargó hasta el día siguiente, fue descalificado por una protesta relacionada con el paso de una baliza. Así, el vencedor del día fue finalmente Chinook, seguido del el El Marilee (1926), que este año celebra su centenario.
Sobre el agua, las diferencias entre los tres eran pequeñas, pero cualquier error podía traducirse en minutos al aplicar la compensación. La inestabilidad y la mar cruzada complicaron especialmente la jornada.
La segunda manga cambió el panorama. Esta vez fue el Chinook (1916), armado por Paolo Zannoni y patroneado por Stefano Westermann, quien encontró la combinación adecuada de velocidad y regularidad. Ganó por apenas 20 segundos en tiempo compensado al Marilee y se colocó al frente de la general. El Rowdy, no tuvo su día y terminó tercero, a más de seis minutos del vencedor.
La tercera regata volvió a poner a los tres NY40 en primer plano. Rowdy recuperó el ritmo y ganó, esta vez por 1 minuto y 19 segundos sobre el Chinook. La victoria permitió al barco con base en el Real Club Náutico de Palma ascender hasta la tercera posición de la general.
No hubo sorpresa en la última jornada. El Chinook se proclamó campeón, después de haber mantenido el control de la clasificación durante buena parte de la semana. El Marilee terminó segundo y el Rowdy, que había ganado las dos últimas regatas, tercero. Por detrás, el entusiasta Gipsy (1927) de la Fundación Vela Clásica de España, que el próximo año celebra su centenario. El que sí lo ha celebrado este año ha sido el Bon Temps (1926), que con una tripulación prácticamente familiar en su totalidad , ha ocupado la 5ª plaza.
Los tres barcos diseños de Herreshoff, tres de los cuatro únicos supervivientes de los doce construidos, que tiene cada uno de ellos más de un siglo de historia. En Mahón volvieron a demostrar que los NY40 siguen teniendo mucho que decir cuando se encuentran en una línea de salida. Rápidos y elegantes, unos verdaderos F1 entre los barcos de Época y Clásicos.
Época Bermudiana
El yawl Varuna (1939) de Jens Kellinghusen, impecable, gana tres de las cuatro regatas y controla la clasificación hasta el final
El primer golpe lo dio el Rowdy (1916). El barco de Donna Dyer, tras una buena salida, se mostró especialmente rápido y terminó la jornada con más de cinco minutos de ventaja en tiempo compensado sobre el Chinook. Poco le duró la alegría, ya que tras una larga audiencia que incluso se alargó hasta el día siguiente, fue descalificado por una protesta relacionada con el paso de una baliza. Así, el vencedor del día fue finalmente Chinook, seguido del el El Marilee (1926), que este año celebra su centenario.
Sobre el agua, las diferencias entre los tres eran pequeñas, pero cualquier error podía traducirse en minutos al aplicar la compensación. La inestabilidad y la mar cruzada complicaron especialmente la jornada.
La segunda manga cambió el panorama. Esta vez fue el Chinook (1916), armado por Paolo Zannoni y patroneado por Stefano Westermann, quien encontró la combinación adecuada de velocidad y regularidad. Ganó por apenas 20 segundos en tiempo compensado al Marilee y se colocó al frente de la general. El Rowdy, no tuvo su día y terminó tercero, a más de seis minutos del vencedor.
La tercera regata volvió a poner a los tres NY40 en primer plano. Rowdy recuperó el ritmo y ganó, esta vez por 1 minuto y 19 segundos sobre el Chinook. La victoria permitió al barco con base en el Real Club Náutico de Palma ascender hasta la tercera posición de la general.
No hubo sorpresa en la última jornada. El Chinook se proclamó campeón, después de haber mantenido el control de la clasificación durante buena parte de la semana. El Marilee terminó segundo y el Rowdy, que había ganado las dos últimas regatas, tercero. Por detrás, el entusiasta Gipsy (1927) de la Fundación Vela Clásica de España, que el próximo año celebra su centenario. El que sí lo ha celebrado este año ha sido el Bon Temps (1926), que con una tripulación prácticamente familiar en su totalidad , ha ocupado la 5ª plaza.
Los tres barcos diseños de Herreshoff, tres de los cuatro únicos supervivientes de los doce construidos, que tiene cada uno de ellos más de un siglo de historia. En Mahón volvieron a demostrar que los NY40 siguen teniendo mucho que decir cuando se encuentran en una línea de salida. Rápidos y elegantes, unos verdaderos F1 entre los barcos de Época y Clásicos.
Época Bermudiana
El yawl Varuna (1939) de Jens Kellinghusen, impecable, gana tres de las cuatro regatas y controla la clasificación hasta el final
La clase Época Bermudiana comenzó con un margen mínimo entre los primeros. El oleaje fue uno de los principales condicionantes de la jornada. El Argyll (1948), un yawl diseñado por Olin Stephens, no encontraba su mejor rendimiento con mar formada, aunque el viento acabó estabilizándose y permitió al barco situarse al frente, pero el Varuna, diseñado por Sparkman & Stephens y armado por Jens Kellinghusen, encontró el ritmo y ganó las tres mangas restantes y ocupó la primera posición hasta el final.
El Argyll terminó segundo y el Sonny (1935) completó el podio después de una semana especialmente regular, con tres terceros puestos y un cuarto.
Clásicos
El Holman 42 Argos (1964) de Barbara Trilling consigue su undécimo título en Mahón tras controlar una semana de alternativas
El Argyll terminó segundo y el Sonny (1935) completó el podio después de una semana especialmente regular, con tres terceros puestos y un cuarto.
Clásicos
El Holman 42 Argos (1964) de Barbara Trilling consigue su undécimo título en Mahón tras controlar una semana de alternativas
El Argos comenzó la Copa del Rey Repsol como uno de los grandes favoritos y no tardó en justificar esa condición. El de Barbara Trilling, diez veces ganador de la regata, se situó al frente desde la primera manga con cuatro minutos de ventaja en tiempo compensado sobre el Ojalá II y más de cinco sobre el Clarionet.
Pero el dominio inicial no significaba que la clasificación estuviera resuelta. El Mowgli (1965) apareció en la segunda jornada y lanzó el primer aviso serio.
Solo fue un espejismo, el Argos ganó las dos mangas restantes y conquistó su undécimo título de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época. El Clarionet terminó segundo y el Mowgli consiguió el tercer puesto.
El Argos, diseñado por Kim Holman, volvió a demostrar por qué se ha convertido en el barco de referencia de la categoría, con tres primeros y un segundo a pesar de una muy discutida opinión del CIM de aplicar coeficientes correctores sobre el rating del barco, pero la tripulación navega tan cerca de la perfección y el barco es tan rápido que, incluso con un rating penalizado, logran ganar la gran mayoría de las regatas en tiempo compensado,
Espírito de Tradición
El Andalucía-Barlovento firma una Copa perfecta, gana las cuatro regatas y repite triunfo en Mahón
Pero el dominio inicial no significaba que la clasificación estuviera resuelta. El Mowgli (1965) apareció en la segunda jornada y lanzó el primer aviso serio.
Solo fue un espejismo, el Argos ganó las dos mangas restantes y conquistó su undécimo título de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época. El Clarionet terminó segundo y el Mowgli consiguió el tercer puesto.
El Argos, diseñado por Kim Holman, volvió a demostrar por qué se ha convertido en el barco de referencia de la categoría, con tres primeros y un segundo a pesar de una muy discutida opinión del CIM de aplicar coeficientes correctores sobre el rating del barco, pero la tripulación navega tan cerca de la perfección y el barco es tan rápido que, incluso con un rating penalizado, logran ganar la gran mayoría de las regatas en tiempo compensado,
Espírito de Tradición
El Andalucía-Barlovento firma una Copa perfecta, gana las cuatro regatas y repite triunfo en Mahón
El Andalucía-Barlovento (1973), un Lotus E3 Scandinavia 40 diseñado por Harry Becker, armado por Domingo de Torres y timoneado por el local olímpico y mundialista Fernando Rita, aprovechó su conocimiento del campo de regatas y una navegación impecable para colocarse al frente de la clasificación desde la primera prueba.
El SPIRIT 46 Legolas (1996) terminó segundo y el SPIRIT 52 MOD Flight of Durgan (2007) completaron el podio.
Al final, los barcos regresaron a sus amarres. Las velas fueron bajando una a una y la actividad del agua dejó paso de nuevo a la calma del puerto.
El SPIRIT 46 Legolas (1996) terminó segundo y el SPIRIT 52 MOD Flight of Durgan (2007) completaron el podio.
Al final, los barcos regresaron a sus amarres. Las velas fueron bajando una a una y la actividad del agua dejó paso de nuevo a la calma del puerto.
Con la entrega de premios en la magnífica terraza del Club, se dio por terminada la XXII Copa del Rey Repsol, con The Lady Anne como vencedor de Big Boats, Chinook en Época Cangreja, Varuna 1939 en Época Bermudiana, Argos en Clásicos y Andalucía-Barlovento en Espíritu de Tradición.
Cinco ganadores y una misma constante durante toda la semana: en Mahón, antes que los barcos, siempre fue el viento quien decidió cómo se navegaba.
Cinco ganadores y una misma constante durante toda la semana: en Mahón, antes que los barcos, siempre fue el viento quien decidió cómo se navegaba.
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