miércoles, 28 de agosto de 2024

Vela Clásica Menorca. Encalmada total en Mahón

El estreno de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época tendrá que esperar por la falta de viento en la jornada inaugural. El anemómetro llegó a marcar 0,5 nudos. La situación mejora notablemente en los tres días restantes, según la previsión meteorológica.


El estreno de la XX Copa del Rey Repsol de Barcos de Época tendrá que esperar. El viento decidió no hacer acto de presencia hoy en el campo de regatas de Mahón después de que una ligera brisa en el interior de la rada hiciera concebir una efímera esperanza al comité organizador, que arrió la bandera de aplazamiento en tierra a las 12.00 horas. En ese momento soplaban 7 nudos de componente norte, una intensidad muy justa pero suficiente para intentar dar la salida de la que hubiera sido la primera prueba de la Copa. Sin embargo, una nube situada justo encima de la bocana del puerto natural de Mahón se mantuvo inamovible e impidió que el viento se entablara.


A las 14.33 horas, Ariane Mainemare, oficial principal de regatas, decidió mandar la flota de regreso a puerto. El anemómetro marcaba 0,5 nudos del NNE y la superficie del mar era lo que en menorquín se llama “una bassa d’oli”. Condiciones imposibles para la navegación a vela.


Mainemare señaló que los partes ya anunciaban “un día complicado” con poco viento. “Hemos decidido aplazar en tierra basándonos en esta previsión. El Comité ha salido al mar para verificar la situación real y al ver que teníamos 6-7 nudos de un viento entablado, hemos levantado el aplazamiento. Por desgracia, ha vuelto a caer en el tiempo que han tardado los barcos en dirigirse al campo de regatas. Después de dos horas y media en el agua, hemos optado por suspender la regata prevista para hoy. Las condiciones para mañana se prevén mejores con viento del NE desde las 11 de la mañana. En esas condiciones, deberíamos poder organizar una buena regata”, explicó. 


Los modelos de alta resolución anuncian, en efecto, viento de entre 8 y 10 nudos para la jornada del jueves, una intensidad que, según explica Nacho Marra, director del Club Marítimo de Mahón y de la Copa del Rey Repsol, y buen conocedor de las dinámicas meteorológicas de la costa mahonesa, podría verse reforzada si, como está previsto, el sol calienta y aumentan las temperaturas. “Habrá que esperar, pero confiamos en poder completar tres buenas jornadas al final de la competición, dado que el parte del viernes y el sábado es bastante bueno, con viento del Este de intensidad media, ideal para las embarcaciones clásicas y de época”.

La flota de la XX Copa del Rey de Barcos de Época está formada por 43 embarcaciones de 10 países, la mayoría de ellas pertenecientes a la categoría de Clásicos (barcos botados entre 1950 y 1975), donde el Argos (1968) buscará su sexta victoria consecutiva. En esta edición destaca la presencia de siete grandes veleros que se medirán en la clase Big Boats, reservada para esloras iguales o superiores a los 24 metros. Tres de ellos estuvieron presentes en la regata del año pasado (Viveka, Hallowe’en y Mariska), otros tres hacía un tiempo que no recalaban en Mahón (Tuiga, The Lady Anne y Mariette) y el último es inédito. Se trata del Orianda (1937), una impresionante goleta de casi 26 metros diseñada por Oscar W. Dahlstrom, construida en Dinamarca y que hoy navega bajo pabellón británico.

En la categoría de Época Cangreja (barcos botados antes de 1950 con aparejo trapezoidal) se avecina un ‘combate’ espectacular entre dos de los pocos supervivientes de la saga NY40 diseñada y construida por Herreshoff. El Rowdy (tres veces ganador de la Copa del Rey Repsol) y el Chinook (campeón en dos ocasiones) se medirán de tú a tú por primera vez en Mahón después de que el primero, de la mano de su armadora Donna Dye, haya decidido modificar su aparejo a Cangreja para recuperar la configuración original de la embarcación.

La competición en Época Bermudiana (barcos botados antes de 1950 con aparejo trapezoidal) promete también emociones fuertes. La flotilla, formada por diez embarcaciones, incluye este año unidades de máximo nivel como el Argyll (1948), Varuna (1938), Sonata (1937), Manitou (1937) o Comet (1946), todas ellas habituales del circuito internacional de clásicos del Mediterráneo.

Los diez inscritos en Espíritu de Tradición (clásicos modificados o barcos modernos con apariencia antigua) vivirán una competición muy igualada. El gran favorito es, por palmarés, el Calima (1970), que ha resultado 14 veces victorioso en la Copa del Rey Repsol. Su patrón y armador, Pachi Rivero, afirma, no obstante, que ninguna regata se gana antes de empezar y que muchos de sus rivales tienen un gran nivel.

Fuente: Prensa Vela Clásica Menorca

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©Luis Fernandez



Luis Fernández es fotógrafo especializado en deportes náuticos y editor de lamarsalada.info, un medio independiente desde el que desde hace años documenta la actualidad de la vela con un enfoque riguroso y una marcada identidad visual. Su trabajo combina información y fotografía, convirtiendo al portal en una referencia para aficionados, regatistas y profesionales del sector gracias a la calidad de sus contenidos y a la colaboración de destacados periodistas y fotógrafos nacionales e internacionales.
Su vinculación con la vela comenzó de forma tardía, como tripulante en regatas del golfo de Vizcaya. Aquella afición terminó convirtiéndose en una auténtica pasión que le llevó a conocer este deporte desde distintas perspectivas: navegante, asistente del jurado, fotógrafo y cronista.
En 2012 recibió el Premio al Fotógrafo del Año de la Real Federación Española de Vela, un reconocimiento a su capacidad para captar la intensidad de la competición y la belleza del mar. Además, ha participado en cinco ediciones del prestigioso concurso Yacht Racing Image Award, logrando en todas ellas situar su fotografía entre las veinte finalistas, en la Colección de Honor.
Dedica gran parte de su tiempo a recorrer los principales circuitos nacionales e internacionales, alternando la cubierta de un barco con la lancha de prensa para ofrecer una mirada cercana de las regatas. Cuando la imagen no basta para contar la historia, también escribe, convencido de que las mejores competiciones merecen ser narradas además de fotografiadas.
Autodidacta y aunque nunca se ha dedicado profesionalmente a la fotografía, su trabajo ha alcanzado un amplio reconocimiento en el mundo de la vela, colaborando con clubes, organizaciones y publicaciones de prestigio internacional.