Cuando la regata fue creada en 1968, la intención de sus fundadores era trazar un recorrido capaz de compararse con las grandes competiciones oceánicas, especialmente la Rolex Fastnet Race y la Rolex Sydney Hobart Yacht Race, no sólo por su distancia, sino también por la exigencia que impone sobre la destreza, la determinación y la preparación de sus participantes. Presente en el mundo de la vela desde hace casi 70 años, Rolex ha apoyado múltiples ámbitos de este deporte, desde la exploración pionera hasta prestigiosas regatas y destacados clubes náuticos. Su vinculación con la vela oceánica comenzó hace un cuarto de siglo, y la marca valora especialmente aquellos desafíos capaces de inspirar a sus participantes y ofrecerles una profunda sensación de logro una vez completados.
Paul Cayard, embajador Rolex y vencedor de la vuelta al mundo Whitbread Round the World Race, ha competido durante muchos años al más alto nivel. Para él existe una conexión natural entre la manufactura relojera suiza y la navegación oceánica: "Rolex es uno de los grandes apoyos del corazón y del alma de la vela. Existe una afinidad de valores con las instituciones que organizan estas regatas de larga distancia. La presencia de Rolex contribuye a engrandecer el deporte gracias a su reconocimiento de valores esenciales como la determinación, la excelencia y la resiliencia. Junto a los clubes y los eventos, Rolex también respalda a quienes dedican sus esfuerzos a proteger los océanos, como la oceanógrafa pionera Sylvia Earle. Está verdaderamente vinculada con nuestro deporte y con los valores que forman parte de su esencia”.
La regata está organizada por el Royal Malta Yacht Club y Rolex es su patrocinador principal desde 2002. Su recorrido, en sentido contrario a las agujas del reloj, lleva a los participantes desde el espectacular Grand Harbour de La Valeta a través del estrecho de Mesina, alrededor de la isla volcánica de Stromboli y junto a los archipiélagos de las Eolias y las Egadas, antes de regresar a Malta pasando por los remotos enclaves de Pantelleria y Lampedusa. Aunque el trazado es siempre el mismo, cada año plantea un complejo rompecabezas.
Ninguna edición se desarrolla de la misma manera. El viento predominante varía de un año a otro y las condiciones pueden cambiar de forma radical, exigiendo una adaptación constante, una navegación precisa y un estrecho trabajo en equipo. Para las tripulaciones, el éxito no se mide únicamente por el resultado, sino también por su capacidad para responder a unas circunstancias cambiantes y mantener el rendimiento durante toda la prueba. Tom Slingsby, embajador Rolex y tres veces Rolex World Sailor of the Year, debutó en la prueba en 2021, logrando la victoria en tiempo real en categoría monocascos, la victoria absoluta y un nuevo récord de la regata. La experiencia dejó en él una profunda impresión y es algo que le gustaría volver a vivir: “La Rolex Middle Sea Race es una prueba realmente hermosa. Fue increíble contemplar volcanes activos en mitad de la noche. Disfrutamos de un sistema meteorológico extraordinario, que supimos interpretar a la perfección, y batimos el anterior récord por siete horas. Puede parecer sencillo, pero mantener un nivel de rendimiento tan elevado durante tanto tiempo fue muy exigente, tanto física como mentalmente. Tuvimos un gran equipo y, sin duda, me gustaría volver a participar en el futuro”.
La fecha elegida para la Rolex Middle Sea Race no es casual. En octubre, en el Mediterráneo central, los participantes se enfrentan con frecuencia tanto a vientos muy duros y mares violentos como a periodos de absoluta calma. Para los barcos más rápidos, completar el recorrido en menos de 48 horas se considera una actuación excepcional. La mayor parte de la flota necesitará entre tres y seis días y navegará durante largos periodos sin tierra a la vista.
Gestionar cuidadosamente los recursos, tanto humanos como materiales, resulta fundamental. Las exigencias para tripulaciones y embarcaciones son constantes y agotadoras. Las bases para completar con éxito el recorrido se establecen muchos meses antes, durante las numerosas horas dedicadas al entrenamiento, el mantenimiento y la optimización.
Cayard, que ha competido en las tres regatas de altura más emblemáticas vinculadas a Rolex, es un profundo admirador de esta vertiente de la vela y de lo que aporta a quienes participan en ella, tanto individualmente como formando parte de un equipo: “En pruebas como la Rolex Middle Sea Race no importa cuánta experiencia tengas ni lo que hayas ganado anteriormente. Cada edición supone una nueva experiencia. Existe una honestidad, o una pureza, en ello: estás a la altura del desafío o no lo estás. Tanto si ganas como si pierdes, estas regatas representan una oportunidad para aprender valiosas lecciones sobre trabajo en equipo, resiliencia y capacidad para afrontar un cambio constante”.
El magnetismo de navegar en mar abierto es permanente y, a juzgar por su historia, también lo es el atractivo de la Rolex Middle Sea Race. La prolongada y sólida relación entre Rolex y el Royal Malta Yacht Club garantizará que en el futuro sigan existiendo numerosas oportunidades para quienes se sientan inspirados para afrontar el desafío.
Fuente: ROLEX / Javier Sobrino
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