jueves, 28 de agosto de 2025

Un chubasco con vientos de 53 nudos protagoniza la segunda jornada de la Copa del Rey Repsol

Una tormenta sorprendió a la flota de Big Boats frente a la Isla del Aire, causando la desarboladura del Tuiga (1909) y daños considerables al Lady Anne (1912), en una jornada con arranque y final en el puerto de Mahón


La segunda jornada de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época ofreció un contraste tan bello como dramático. La flota, ansiosa por competir tras la suspensión de la jornada anterior, afrontó un recorrido breve pero intenso con salida y llegada en el puerto natural de Maó, uno de los escenarios más espectaculares del Mediterráneo. Bajo un cielo cubierto y pesado, las 49 embarcaciones clásicas y de época desplegaron sus velas rumbo a la bocana de la rada, ofreciendo una estampa pocas veces vista en las dos décadas de historia de la regata.

Pero esa calma tensa y cargada de electricidad no era un simple telón de fondo. Cuando parte de la flota había cruzado ya la línea de llegada y se encontraba a salvo en su amarre, un chubasco descargó con violencia en las inmediaciones de Punta Prima. La lluvia torrencial y las rachas de viento sorprendieron a los Big Boats en plena singladura, golpeándoles con dureza. Los barcos de mayor eslora habían tomado la salida en último lugar y su recorrido incluía dejar la Isla del Aire por estribor, de modo que se encontraban fuera de la protección del puerto cuando la tormenta alcanzó su mayor intensidad. 


El FI15 Tuiga (1909), buque insignia del Yacht Club de Mónaco, sufrió la desarboladura de su aparejo trapezoidal, mientras el Lady Anne (1912), de la misma clase, rompió el botalón y la cruceta de estribor. La Copa del Rey Repsol de Barcos de Época ha terminado para ambas embarcaciones. La noticia positiva es que los incidentes se saldaron sin daños personales. Ante esta situación, el Comité de Regatas optó por suspender la competición de los Big Boats y aplicar una reparación a los barcos de las restantes clases que no habían cruzado la línea de llegada y que se vieron afectados por la entrada del frente.


El Mariska (1908) y el Cariad (1896), los otros dos Big Boats en liza, salieron prácticamente indemnes del chubasco, aunque también los alcanzó de pleno. Jean-Michel Rouve, jefe de tripulación del Cariad, explicó que el equipo era consciente de que quizás les iba a tocar capear la tormenta: “Sabíamos que el parte era complicado porque teníamos el aviso oficial, pero la fuerza del viento ha sido superior a la prevista”, afirmó Rouve, que añadió: “Nos hemos encontrado con un pico de 53 nudos llegando a la Isla del Aire. Hemos pasado momentos bastante duros, que hemos superado gracias a que tenemos una tripulación que escucha y sabe mantener la calma”.


El navegante Pachi Rivero, patrón del Barlovento, con experiencia en grandes regatas oceánicas y líder en la clase Espíritu de Tradición, reconoció la dificultad de tomar decisiones por parte de la organización cuando la meteorología es tan inestable –“optar por un recorrido u otro, saber cuándo hay que acortar…”– y no dudó en celebrar su buena fortuna por haber terminado la regata muy poco antes de que cayera la tromba de agua: “Nosotros hemos tenido la suerte de arriar la mayor nada más cruzar la línea de llegada”.


En la vertiente puramente deportiva, el Spartan (1913) se impuso en la categoría Época Cangreja(barcos anteriores a 1950 con aparejo trapezoidal). 


Tras él entró el Rowdy (1916), de la armadora Dona Dyer, que logró batir a su gemelo Chinook (1916) en el particular duelo de los NY40 diseñados por Herreshoff. 


Entre los Época Bermudiana (anteriores a 1950 con aparejo triangular) brilló el Amorita(1937), de Claudio Mealli, que cruzó la meta por delante del Santana (1936), barco que perteneció al actor Humphrey Bogart y que patronea Wendy Smith, y del Baruna (1938), de Tony Morse.


En Clásicos, el triunfo fue para el Argos (1964), de Bárbara Trilling, uno de los barcos más laureados de la historia de la Copa del Rey Repsol, que se impuso al Mowgly (1965), de Patrick Harris, y al Clarionet(1966), armado por Andrey Harvey. 


Por su parte, en Espíritu de Tradición dominó el Barlovento (1975), con Pachi Rivero a la caña, que lideró por delante del Celeste di Mare (1971), patroneado por Félix Comas, y del Happy Forever (2008), de Christian Oldendorff.

Fuente: Prensa Copa del Rey Repsol

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Propiedad intelectual
Los textos, los comentarios, las obras, las ilustraciones y las imágenes que se reproducen en el sitio www.lamarsalada.info están sujetos a derechos de autor y de la propiedad intelectual aplicables en todo el mundo. Cualquier utilización será constitutiva de violación de la Propiedad Intelectual y será sancionada en debida forma, salvo que medie autorización previa de www.lamarsalada.info
Queda terminantemente prohibido cualquier reproducción, redistribución o redifusión, total o parcial, de lo publicado en www.lamarsalada.info
Si están autorizados los enlaces desde otros sitios WEB y/o Redes Sociales siempre que no se haga con ánimo de lucro.
©Luis Fernandez



Luis Fernández es fotógrafo especializado en deportes náuticos y editor de lamarsalada.info, un medio independiente desde el que desde hace años documenta la actualidad de la vela con un enfoque riguroso y una marcada identidad visual. Su trabajo combina información y fotografía, convirtiendo al portal en una referencia para aficionados, regatistas y profesionales del sector gracias a la calidad de sus contenidos y a la colaboración de destacados periodistas y fotógrafos nacionales e internacionales.
Su vinculación con la vela comenzó de forma tardía, como tripulante en regatas del golfo de Vizcaya. Aquella afición terminó convirtiéndose en una auténtica pasión que le llevó a conocer este deporte desde distintas perspectivas: navegante, asistente del jurado, fotógrafo y cronista.
En 2012 recibió el Premio al Fotógrafo del Año de la Real Federación Española de Vela, un reconocimiento a su capacidad para captar la intensidad de la competición y la belleza del mar. Además, ha participado en cinco ediciones del prestigioso concurso Yacht Racing Image Award, logrando en todas ellas situar su fotografía entre las veinte finalistas, en la Colección de Honor.
Dedica gran parte de su tiempo a recorrer los principales circuitos nacionales e internacionales, alternando la cubierta de un barco con la lancha de prensa para ofrecer una mirada cercana de las regatas. Cuando la imagen no basta para contar la historia, también escribe, convencido de que las mejores competiciones merecen ser narradas además de fotografiadas.
Autodidacta y aunque nunca se ha dedicado profesionalmente a la fotografía, su trabajo ha alcanzado un amplio reconocimiento en el mundo de la vela, colaborando con clubes, organizaciones y publicaciones de prestigio internacional.